Esta mañana, Don Félix Lope de Vega y Carpio me ha invitado a su casa en la madrileña calle de Cervantes. Allí ha repasado brevemente fragmentos de su historia y su obra y me ha hecho recordar un soneto que a todo el mundo nos hacían aprender de pequeño, cuando estudiábamos qué era eso de los sonetos:
Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto
no hay cosa en los cuartetos que me espante.
Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho
pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.
A parte de éste, Don Lope escribió otros muchos sonetos, entre los que destaca uno que esta misma mañana han recordado:
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:
No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que el cielo en un infierno cabe,
dar el alma y la vida a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Interesante la visita a la casa de Lope de Vega como interesante la representación allí vivida.